domingo, 8 de noviembre de 2009

¿De verdad, la "tasa Tobin" en el G-20?


En un punto crítico de la recuperación de la crisis – según la expresión del propio comunicado oficial – se reunieron los días 7 y 8 Noviembre 2009 en Escocia (St. Andrews), los ministros de finanzas y los gobernadores de bancos centrales de los países del G-20. En la calle un grupo de activistas les recordaba que “pongan las personas primero”.

Como anfitrión, el primer ministro laborista Brown aprovechó la reunión para aparecer en titulares de prensa, lanzando la idea de una “tasa Tobin” sobre las transacciones financieras globales. Y entre los reunidos, obtuvo un “éxito” similar al del presidente de la Autoridad británica de servicios financieros (Comisión nacional del mercado de valores británica) cuando sugirió este impuesto que se diluyó ante la oposición rotunda de los banqueros de la City. Los funcionarios de su gabinete “vendieron” a la prensa esa idea de un cambio en la política del Reino Unido en este punto con el fin de arropar a su jefe que se encuentra en horas bajas; y algunos periodistas de guardia el fin de semana (becarios) se lo tragaron.

Pero el propio Brown fue muy cauteloso y hasta no mostró gran convencimiento personal sobre su idea. Para empezar, este impuesto nuevo fue una de las varias propuestas que Brown apuntó en su discurso de bienvenida, admitiendo la necesidad de que sea global y admitiendo su complejidad y la dificultad técnica para su implantación:

De ninguna manera subestimo la enormes y difíciles cuestiones técnicas y prácticas que será necesario superar”, les dijo a los reunidos

Horas después, la idea de Brown era abortada por el Secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, en declaraciones a la cadena Sky News:

Un impuesto sobre las transacciones financieras diarias no es algo que estemos preparados para soportar

El primer ministro laborista, por el contrario, en su exposición puso más énfasis en conseguir un acuerdo global para un plan de disolución o “testamento vital” (sic) ante los fracasos de la banca de inversiones y el riesgo sistémico que generan; una idea que ya explicamos en un articulo en el diario Público (y en este blog 16 Septiembre 2009) y que acapara la preocupación de los expertos gubernamentales anglosajones que controlan el G-20 entre bastidores.


Un calendario para otro marco.

La prensa internacional, que sigue el juego de realzar la labor del G-20, ha llegado a afirmar que el debate sobre la “tasa Tobin” eclipsó la reunión (Financial times). Pero lo cierto es en esta reunión de Escocia, el G-20 solamente ha acordado un calendario detallado para el nuevo “marco para un fuerte crecimiento, sostenible y equilibrado”, comprometiendo a los ministros reunidos para que efectúen revisiones recíprocas (peer review), y que apliquen las “recomendaciones política mas especificas” para el próximo Noviembre. Apuntaron que todos los países pongan más voluntad política, pero no han acordado objetivos concretos ni siquiera mecanismos para resolver diferencias. Mucho menos se acordaron algunas de las reformas anunciadas para la regulación y supervisión del sistema financiero global.

Jurisdicciones no cooperantes

Los antes denominados oficialmente paraísos fiscales se llaman ahora “jurisdicciones no cooperantes”, como saben los lectores de este blog. Y son mencionados en un párrafo del punto 6 del Comunicado oficial, que bajo su retórica no añade nada nuevo; como hemos contado el Foro Global lo lleva la OCDE. Sigue sin haber un acuerdo multilateral contra los países y territorios recalcitrantes que no quieren suscribir los 12 convenios bilaterales de información fiscal a petición de parte, que es el llamado “estándar internacional” que ha fijado la OCDE con el aval de los gobiernos del G-20.
Para documentar nuestras afirmaciones aquí tienen el texto traducido, que se pueden saltar:

Damos la bienvenida al progreso del Foro Global sobre transparencia e intercambio de información y al posible uso de un instrumento multilateral. Para continuar abordando las jurisdicciones no cooperantes (JNCs, en siglas castellanas), nos satisface el progreso realizado y apelamos a Foro Global, al Consejo de Estabilidad financiera y al GAFI para que completen sus procesos de revisiones reciprocas y evalúen la adhesión a los estándares internacionales. Hacemos un llamamiento a las instituciones internacionales pertinentes para un ulterior desarrollo de incentivos y contramedidas que sea apropiadas, en línea con los calendarios acordados en Pittsburgh, incluyendo la publicación de lista de las Jnos y la revisión de los mecanismos para la dotación de capacidad para soportar los esfuerzos de los países en desarrollo”

El desacuerdo sobre cambio climático y contra la pobreza

En Escocia, tampoco hubo acuerdo de los ministros de hacienda y gobernadores del G-20 para que de los países desarrollados contribuyan con ayudas financieras a que los países más pobres puedan reducir las emisiones de dióxido de carbón.

Y además, los gobiernos del G-20 perdieron la oportunidad histórica de hacer posible que los países en desarrollo recuperen los miles de millones de dólares que pierden cada año por la evasión y el fraude fiscal. Un claro incumplimiento de la promesa de la cumbre de Londres en Abril último, en la que habían quedado en acordar un plan antes de terminar 2009 para que esos países menos desarrollados se beneficiaran de la cooperación global en materia tributaria. La ONG Christian Aid calcula que actualmente la evasión fiscal roba a los países pobres por lo menos 160,000 millones de dólares cada año; un dinero que salvaría a 350,000 niños menores de cinco años.-